Estado huachicol

El robo de hidrocarburos no ha sido efecto de unas bandas delincuenciales que lograban eludir la vigilancia de la autoridad. Ya se ha visto y comentado con amplitud. Es preciso, por tanto, examinar el asunto desde el ángulo del Estado, su estructura y sus formas de gobernanza.

El robo de gasolinas, así como de otros muchos bienes públicos, es parte del funcionamiento del Estado corrupto y sus maneras de gobernar a través de la corrupción directa y el reparto de canonjías, fondos, bienes y resoluciones gubernativas, legislativas y judiciales, a favor de personas con quienes se gobierna, funcionarios y líderes de organizaciones sociales.

El huachicol es una expresión radiografiada de ese Estado corrupto que ha existido en México desde los años cincuenta del siglo XX. La organización estatal funciona mediante repartos, de tal manera que se conforma un sistema de distribución de riqueza pública. Al mismo tiempo, opera mediante la adjudicación de funciones en las cuales es posible el cobro de sobornos.

Bajo este método de gobernar, la corrupción baja hasta los eslabones más finos de la sociedad. Ya no sólo el Estado es corrupto sino que muchas personas entran en contacto con la corrupción y de alguna manera admiten ese funcionamiento estatal.

No existe otro país en el que durante lustros hubiera sido robada todos los días una gran parte del combustible hasta el grado de construir un sistema. Hay muchos expendios que vendían más gasolina robada que la recibida legalmente de Pemex. La corrupción oficial se convertía en privada. Los expendedores recibían un grato descuento pero tenían que aceptar como algo normal y cotidiano que los funcionarios públicos siguieran robando a la nación, sencillamente porque así eran las cosas.

Al mismo tiempo, los transvasadores de los ductos tomaban el combustible de válvulas y vías paralelas construidas o toleradas por empleados y funcionarios de la paraestatal petrolera.

El producto ilegal de las ventas de gasolina se tenía que repartir entre todos los integrantes de la industria del huachicol.

El gobierno estaba al tanto con detalles de ese saqueo, en el cual también participaba la policía. El huachicol ha sido una actividad de Estado.

Cuando se abran al público los mecanismos ilegales imperantes en energía eléctrica y otros bienes y servicios se verá que el problema no se ha limitado a Pemex.

El sistema político de la corrupción que hemos llamado Estado corrupto no es un fenómeno circunstancial ni corresponde a una u otra administración. Como parte integrante de la forma de gobernar, la corrupción ha permeado todo el entramado político y el espacio público. No existe ámbito en el cual la corrupción no se exprese de alguna manera y, por tanto, por lo regular, es ampliamente conocida.

La tolerancia social a la corrupción no sólo ha tenido su base en el reparto de beneficios y en las facilidades que se otorgan, sino principalmente en la ausencia de un relevo en el poder que tuviera como una de sus motivaciones justamente la de desmontar el Estado corrupto. Ahora, por fin, tenemos un gobierno que asume, como parte relevante de su programa, el acabar con la corrupción.

Las tareas políticas para superar el Estado corrupto son muy grandes y diversas, pero todas deben cumplirse. Si no fuera así, el aparato estatal volvería una y otra vez sobre sus mismos pasos, aquellos métodos ampliamente conocidos y arraigados.

No hay derecho de fallar.

9 pensamientos en “Estado huachicol

  1. Antonieta Avalos

    De acuerdo, todo el Estado corrupto, quetodos sabíamos de su existencia, se cristaliza y devela quien es quien en la sociedad.
    Muchas gracias Pablo, por tu congruencia a lo largo de tu vida!

    Responder
  2. David

    Es mandato del pueblo que se nos de protección y por eso se votó
    Eso de quitar prisión preventivas por delitos graves
    Los delitos que quitaron son graves, la violación es grave, el secuestro es grave, el robo en casa es grave
    Eso nos va a dejar en indefensión y que los delincuentes anden libres
    Vale más que rectifiquen porque el tigre no está de acuerdo

    Responder
  3. María Guadalupe Campos Belmont

    Buenas tardes licenciado, tiene usted razón. «No hay derecho de fallar» ni en el aparato estatal ni en la vida privada. Cada uno de nosotros debe asumir el compromiso Ético y moral que implica aspirar a una vida sin corrupción. Hoy en la mañana un taxista no me cobró cargo extra por ser de otra línea y hasta me acercó unas calles más a mi trabajo. Conversando, los dos teníamos algo en común: estamos orgullosos de nuestro presidente.

    Responder
  4. Cristina Sanchez

    La corrupción está en todos lados tengo unos primos lejanos que trabajan o dicen trabajar en la delegación Cuauhtémoc y solo se presentan a cobrar y parte de lo que cobran le tienen que dar al que les checa la tarjeta o sea son aviadores a todos niveles la corrupción que fue implantada por el PRI y después el pan

    Responder
  5. Esteban Briones Flores

    Muchas gracias por su análisis, estoy completamente de acuerdo con usted. ahora lo que realmente me interesa es que su puedan integrar suficientes documentos o pruebas que sirviesen para sancionar a todos y cada uno de los personajes que desde la posición privilegiada con que contaban aprovecharon para delinquir.Seria una gran victoria llevarlos ante la justicia y hacer que reparen el daño y/o cumplan con el castigo correspondiente.
    Saludos.

    Responder
  6. Gabriel García Romero

    Totalmente de acuerdo, y hay que estar consientes que el pueblo no es bueno como lo dice nuestro Presidente, no todo, una gran cantidad se presta y se dedica a cuanta forma de corrupción existe.

    Responder
  7. carmen ramón rosado jimenez

    Indudablemente el Gobierno de AMLO, esta transformando el sistema corrupto que imperaba en el pasado inmediato, sin embargo, se debe reflejar en los costos directos de los servicios públicos y privados a la ciudadanía en general (recibos de CFE, precio de la gas, productos básicos, etc., etc..) y no solo en los necesarios programas sociales que palea en algo la grave situación económica de todas las familias mexicanas….saludos

    Responder
  8. Jose ángel Cholula clemente.

    Es tiempo de acabar con este cáncer,debemos apoyar el esfuerzo de nuestro presidente AMLO. Tiene mi apoyo total , en lo personal estoy de acuerdo, _aunque parece extremo_ a favor de pena de muerte o no veo como frenar semejante problema ii Y sí es necesario que nuestro presidente lleve escoltas que cuiden su integridad, púes corre un GRAN PELIGRO!!

    Responder

Responder a Gabriel García Romero Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *